escribir, magnéticx, sensación

El cuerpo intacto dije

Comparto “El cuerpo intacto dije” que escribí para Chubasco en Primavera.

“Que lo bello no es el cuerpo intacto,
lo bello es el cuerpo intacto, esa mirada.
Así es la mirada: digo lo mismo pero miro diferente,
entonces la belleza está donde se junta la mirada con la voz
y están ambas intactas, aunque la mirada salga medio torcida
y la voz parece que siempre dice “dijo”.

 

Link: https://revistachubascoenprimavera.wordpress.com/2019/11/26/el-cuerpo-intacto-dije/

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ensayos, poemas, Sin categoría

Esquirlas de todo encuentro

Ensayo publicado en la revista CHUBASCO EN PRIMAVERA.

Cuando el poema habla, la fuerza de esa voz hace explotar el lenguaje. Lo que queda son las esquirlas, las esquirlas de todo encuentro.

LINK: https://revistachubascoenprimavera.wordpress.com/2019/07/13/esquirlas-de-todo-encuentro/

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Escolios

31/5/2019

Una novela, un largo adiós. Todo empieza en los años malos, los años del frio y la vergüenza. Se pregunta si la vergüenza es un efecto de los poderes. Es una novela mala, el adiós es corto.

Escolios

Frio en la llegada de junio.
Leo Spinoza y fumo el triple.
Vivo en el 1600: salgo poco de la casa, recibo visitas y duermo.
El resto de junio pasa.
No soy excomulgada, no recibo cartas ni escribo el gran tratado.

Intuyo que el orden geométrico es la maldición de Spinoza al poema:
quien quiera extraer una piedra preciosa,
hacer de una proposición un amuleto,
no podrá nada. Ni siquiera un cuerpo.

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magnéticx, otra

Lista de situaciones que traen sensaciones inquietantes

  1. El mar. Estar sola en la playa, no hay obligaciones, no hay rutina, la vida propia de una está en otro lugar. Ese lugar se ve estremecido por el presente. De repente, soy en este instante una vieja desconocida, soy pura apertura, estoy abierta en todas mis hendiduras.
  2. Los veo pelearse en el transporte público, la violencia es un remolino que amenaza con llevarnos a todos. Esta no es mi vida, no es lo que elegí, construí un mundo sin violencia pero ella arremete contra mi puerta. Intento cerrarla, la fuerza es imposible. Me siento triste, vencida. Bajo, prendo un cigarrillo y descubro la violencia de este hábito, fumar.
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otra, sensación

Amor cronología antropófaga

Devorar el tiempo me dijiste, y yo, incrédula,  no vi como fuiste masticando y tragando los relojes de mi casa. Hasta que el tiempo desapareció y así supe del amor cronología antropófaga. Ahora me levanto pérdida y me acerco a tu estomago para saber la hora. Vos dormís y con cada exhalación recompongo los minutos. Ayer o mañana te preparé una cena con la colección suiza de relojes de mi familia. En mi casa el tiempo no se devoraba, por eso la casa exhibía en sus paredes los más finos minuteros. El tiempo nos devora, decían mis parientes con la cabeza asomada y el cuerpo ya comido por los relojes. A veces también venía el tirano, los hacía labrar el futuro, cuyos frutos eran riquísimos aunque escasos.

Nuestro amor crece y la casa se vuelve diminuta, imposible. Vos calculás los costos del amor, redondeas para arriba y así descubrimos el altillo. Nos mudamos ahí, con el amor.

A veces extraño los instintos que dejamos abajo, nuestros bajos instintos, y quisiera subirlos pero temo no haya lugar para ellos. Me aburro y  miro el ojo de la cerradura que me devuelve la mirada sesgada. Los brazos de la silla, bajo tu dominio, me apresan para que puedas clavarme la otra mirada, la tuya. Ahora son tus ojos los que miran clavados en mi corazón y escucho el tic tac parpadeo, y veo lo que ves y más. “Sos mi amorcito cronología antropófaga ¿ya te lo dije?  Metételo en la cabeza”, y yo, obediente, agarro y hago entrar y  acomodo todo cerca del inconsciente.

Tengo la cabeza partida. Con manos expertas me pones los puntos y coses pero yo me voy rajando y los fragmentos de este cuerpo propio ¿también te los vas a comer?

Mientras coses voy haciéndome un nudo en la garganta y te aviso que soy experta en la supervivencia, hago nudos resistentes. Después pierdo la voz. Revisamos la casa, no la encontramos por ningún lado. En un momento logramos romper el silencio y los pedazos caen al patio. Los juntamos como podemos y armamos un mural mosaico que habla por nosotras. Vos lo miras desde mi cuerpo, yo me entero cuánto nos llevó hacerlo cuando vomitás el primer reloj.

A veces salimos a pasear, bajamos por la boca del subte y así sabemos lo que sienten los relojes cuando son devorados.  El subte nos vomita a cualquier hora, en cualquier estación, y entre la bilis y los restos de los otros, volvemos a la caminata.

No hay metáforas, amorcita antropófaga, decís, y prendés un cigarrillo con las llamas de mi corazón.

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Autobiografía (re)sentida

  Hace poco escribí en un cartoncito “El cuarto propio siempre fue la escritura, Woolf. Atentamente, las que escriben sin cuarto.” Después lo enganché a la tapa de luz de mi cuarto de escritora.  Ahora tengo un cuarto pero cuando era chica, cuando fui chica, no tuve. “No tuve” podría ser la frase que resume mi infancia. No tuve padre, no tuve cuarto, no tuve amor. Pero algo siempre se tiene: tuve biblioteca en la escuela, tuve una ficha donde Diana, la bibliotecaria, anotaba cada libro que me prestaba. Entonces, tuve todo.

  Leí en una familia bruta, pobre. Padre no era médico, ni maestro, era fantasma. Éramos pobres y tampoco había afecto. Qué desgracia, porque siempre una cosa salva a la otra, en mi caso, todo hundido, insalvable.  Salvo los libros. Los libros eran mi cuarto propio, mi padre, mi amor.

  Entonces un día tuve una frase inventada: leer como si fuese vagabunda. Paso a explicar: leer como si no tuviese casa (y no la tenía), entonces cada libro era entrar a una casa y que sea mía.

  Ahora cada vez que tengo plata la gasto en libros, me compro casas todo el tiempo, las habito con la felicidad de una vagabunda y después vuelvo a la calle, a la esquina, al corazón. Ahora tengo cuarto propio, pero lo propio no es fácil, hay que apropiárselo todo el tiempo y a veces apago la luz de mi cuartito y agradezco no haberlo tenido siempre, agradezco que los libros hayan sido mi cuarto propio, agradezco, me siento re/sentida por todo esto.

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